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Crecer sin leer los números es correr riesgo a alta velocidad

Por qué contabilidad, gobernanza y liderazgo deben avanzar juntos cuando el objetivo es construir empresas que resisten el tiempo

A lo largo de más de dos décadas acompañando empresas nacionales y grupos extranjeros en procesos de crecimiento, internacionalización, reorganización societaria y gobernanza, una conclusión se repite con frecuencia preocupante: los mayores riesgos no surgen cuando la empresa atraviesa dificultades, sino cuando crece sin una lectura crítica de sus propios números.

En este contexto, la contabilidad dejó de ser un simple registro técnico. Se convirtió en un instrumento estratégico para interpretar la madurez del liderazgo, la calidad de las decisiones y la capacidad de la empresa para sostener valor a largo plazo.

Las empresas no pierden relevancia por falta de ingresos.
Pierden relevancia cuando sus números dejan de reflejar la realidad económica.

Crecimiento sin criterio es riesgo disfrazado de éxito
Es común observar organizaciones que presentan indicadores positivos mientras acumulan fragilidades silenciosas. Esto ocurre cuando la contabilidad pasa a servir a la narrativa del crecimiento y no a la estrategia del negocio.

En la práctica, este desalineamiento surge cuando principios contables fundamentales dejan de orientar las decisiones, especialmente devengo, prudencia y transparencia. A lo largo de mi actuación como consejera, es precisamente en este punto donde el trabajo se vuelve esencial: ayudar a los líderes a ver lo que los números aparentan ocultar.

Reconocimiento inadecuado de ingresos
Cuando el resultado contable no acompaña la realidad económica.

El reconocimiento anticipado o indebido de ingresos es una de las prácticas más frecuentes en entornos de presión por desempeño. Genera una percepción artificial de crecimiento que puede sostener decisiones de corto plazo, pero compromete la estructura en el mediano y largo plazo.

Esta distorsión afecta directamente la evaluación del desempeño, procesos de valoración, rondas de inversión y decisiones estratégicas del consejo.

Más que un error técnico, representa un alejamiento del principio del devengo, que exige coherencia entre el período económico del esfuerzo y el reconocimiento del resultado.

Los pasivos omitidos no desaparecen
Solo esperan el momento de impacto.

Otro punto crítico recurrente es la omisión o subvaloración de pasivos financieros. Obligaciones tributarias, laborales, contractuales o contingentes que no aparecen correctamente en el balance no dejan de existir. Simplemente se vuelven invisibles para la toma de decisiones estratégicas.

Especialmente en estructuras con socios extranjeros, los pasivos ignorados tienden a convertirse en bloqueos operativos, conflictos societarios, responsabilidad de administradores y pérdida abrupta de valor.

Aquí, la prudencia deja de ser un concepto teórico y se convierte en práctica de liderazgo.

Las operaciones fuera de balance requieren sustancia y transparencia
Las estructuras fuera de balance pueden ser legítimas cuando tienen propósito económico claro y sustancia real. El problema surge cuando se utilizan para ocultar riesgos, endeudamiento o compromisos que deberían estar claramente expuestos.

En el entorno actual de auditorías profundas, inversionistas sofisticados e integración regulatoria, la falta de transparencia dejó de ser estrategia. Se convirtió en un factor directo de exposición.

La contabilidad como lectura de la madurez del liderazgo
A lo largo de mi trayectoria, quedó claro que la contabilidad revela mucho más que números. Revela cómo la dirección percibe su propio negocio y el nivel de responsabilidad con el que conduce el crecimiento.

Las empresas maduras utilizan la contabilidad para tomar decisiones difíciles, reconocer riesgos temprano y estructurar el crecimiento con responsabilidad. Las empresas inmaduras la utilizan para sostener discursos que no resisten el tiempo.

La gobernanza comienza en el balance.
Y el balance revela la madurez del liderazgo.

Al final, las empresas verdaderamente exitosas no son aquellas que presentan las cifras más altas en un determinado ejercicio. Son aquellas cuyos números resisten el paso del tiempo, la auditoría y el mercado.

Esa resistencia no nace de la creatividad contable.
Nace de la disciplina, la ética y una visión clara de largo plazo.

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